lunes, 28 de marzo de 2011

Preciosa

Preciosa... esa es la palabra que agujera mi corazón minuto a minuto, la misma palabra que hace unos meses causaba revuelo en mi corazón.
Preciosa… significa algo, pero entre tus labios, es algo que vive... algo único e inédito.
Una palabra mágica que aprendió a abrir horizontes, aprendió a quitar los candados que resguardaban mi corazón.
Supe corresponder, pero no fue suficiente. Supe demostrarte cuanto te quería o amaba, pero no bastó.
Me preguntaba a cada segundo y a mi almohada le comentaba, cual era el motivo o la razón por la cual no te era suficiente, ¿Es que acaso soy mala? ¿Es que acaso no cumplo con tus expectativas?
Estoy harta, cansada y fatigada. No enojada y mucho menos molesta, solamente tengo una gran desolación, un futuro incierto.
Aunque a decir verdad, el título de esta entrada deja mucho que desear si es que fue usada para otra persona y otro momento. No sería mía... y eso... eso da entrada a muchas "cosas"...

jueves, 24 de marzo de 2011

Tienes y Sabes.

Tienes infinitas ganas de besarme... y al mismo tiempo te arrepientes de haberme conocido.
Tienes suficientes motivos para amarme... y al mismo tiempo te refugias en excusas y reproches.
Tienes un enorme camino que cruzar... pero al mismo tiempo no te quieres mover de mi lado.
Sabes que mi corazón palpitó fuertemente por ti... y despúes se olvido de las emociones que producía estar enamorada.
Sabes que mis manos luchaban por encontrar las tuyas... pero también sabes que el filo de tus palabras cortaron las fuerzas que éstas podían llegar a tener.
Sabes que significaba esa palabra para mi... y sin embargo, la usaste cuantas veces quisiste para después arrebatarmela y jamás devolvermela.

viernes, 11 de marzo de 2011

Cuando aún no ha nacido el sol,
cuando la luna apenas opaca su lucidez, 
estando a la orilla de una montaña,
viendo un suave y anaranjado amanecer.
Ahi donde la expresión de mis sentidos
pueda explotar con un amplio eco tras los árboles.
Quiero que muerdas mis labios 
y me hagas parte de ésta naturaleza,
de tu naturaleza.
Que el roce de tus manos con mis pechos, 
sea la suavidad en contra de la aspereza del árbol tras mi espalda.
Que tus piernas se entrecrucen con las mías,
que el viento acaricie mi rostro,
llevando en el un susurro de tu esencia,
a cada parte de mi cuerpo.
Pasas tus calidos dedos entre mi cintura,
dejando huella,
continuando por mi vientre, 
tomando mis caderas y acercandome dulcemente.
Y cuando el sol comience a destellar, 
ilumine nuestro pacto con lienzos de oro,
que cegan al tiempo y lo hacen nada.
Como una perdida de espacio y precisión,
cuando nuestra órbita ha desaparecido,
y nadie existe.
Donde la claridad de nuestro deseo 
nos hace escuchar ese sonido del silencio,
de completo sociego.
Olvidando todo lo que pudimos haber sido,
lo que estamos siendo,
y lo que seremos.
Dos amantes locos y apasionados,
que descubren los sentidos que emana un sencillo amanecer,
prisioneros de sus propias pasiones,
confinados el uno al otro,
cerrando los ojos mientras la tierra graba una historia,
única frente a tantas.
Y si te preguntas donde guardo los recuerdos más profundos que alguna vez tuve por ti, los tengo guardados en un cajón bajo llave, cuidando que mis debilidades no queden expuestas ante una humana irracionalidad.

Jamás entendí por qué mis caricias no fueron suficientes, mis besos no fueron tu delirio y mis labios tu abismo en aquellos tiempos de huida ante el reflejo de una cansada rutina. 

Mi corazón no tuvo salida, creí que el mundo podría desaparecer en cualquier momento, tomando mi arrebato en cuenta, pero no fue así, y entonces me ahogaba dentro de un inmenso mar, las olas me hundían cada vez más.

Las hojas de los árboles caían y nuevas daban comienzo a un hermoso proceso, mientras yo sólo miraba la luna, esperando que ésta cumpliera mis pequeñas e insignificantes ambiciones.

Cuidaba que tus ojos no humedecieran, y dejaran libres gotas de resentimiento, mientras descuidaba las mías, que resbalaban vilmente al alcance del desprecio propio, luchando y siendo fuerte, secando mis mejillas y sonriéndote.

Busca el grosor de la barrera impuesta  en torno a mi golpeado corazón, que ahora aclama solitario y con ardor, un respiro de aire fresco, un respiro de amor sincero.

Viejas palabras que emanaban de tu boca, con una mascara de dulzura, pasión y cariño, chocaron con tono repulsivo dentro de mis venas, éstas recorrieron con tal rapidez, que hicieron palpitar fuertemente a mi corazón, causando un cansancio profundo y una mirada triste al horizonte.

Hoy sólo deseo volar, extender mis alas, no sin antes haberlas reconstruido, haber unido cada pluma arrancada, como los sueños que dibujaba en cada una. 
Hoy sólo deseo que las gotas que caen del cielo, tapen mi rostro y enjuguen mi dolor, y al aparecer en la cumbre aquellos destellos de luz que dan calor a mis heladas manos, culminen el acto borrando mi pasado.
Una pieza tan frágil como es el corazón humano, puede tener consecuencias ante un sombrío suceso, dando lugar a una lucha constante por no mentir, por no hacer lo que alguna vez le hicieron, sin embargo hay muchos corazones que guardan un resentimiento desolador, que los hace fríos, grises y soberbios.
Miro al horizonte por mi ventana, veo dos cumbres de aspecto frío pero acogedor... la música luce tan fresca y relaja cada músculo en mi cuerpo. Cierro los ojos y he ahí la sombra con la que comparto mas de la mitad de mis sueños... escabullirse es su mejor solución ante mi impaciente búsqueda. Encontrar un rostro, una mirada, perlas expresivas, cálidos labios... es difícil ante una reacción espontánea. Abro mis ojos... ahí esta una vez más mi silueta dibujada en el suelo por los rayos del sol, siguiendo cada paso mío pero burlando a la par mis reflejos. Al cruzar por este vacío, este espacio perteneciente a esa sombra, llega la necesidad de explorar a través de mi mente, los pensamientos, las ideas, las acciones, los deseos, los lazos, los temores. Sacarlos de su faz es plasmar en largos ratos su belleza, frente a un papel, dentro de una melodía, en boca de un escrito o tan solo en estados... está siendo la ultima opción, pero la primera reacción. Viviendo siempre a expectativas del tiempo, de los paradigmas que han rodeado mi vida a costa de los generales, olvidando siempre lo que mi ser interno me pide.
Dar un paso adelante significa distorsión continua de destino... cruzar vidas, historias, tan solo miradas, valorar cosas y otras veces despreciarlas sin razón, tomar caminos, tener decisiones, olvidar sentimientos, renovar pasiones, conocer corazones cercanos a profundidad, y demás. 
Pero dar un paso atrás significa giro constante y frecuente... no saber más allá, quedarse en un solo razonamiento, mirar siempre la misma tragedia o quizá la misma aventura que pronto será aburrida y sin efecto.
Mientras mi desvalido juicio causa conflicto a mi ser, que involucrado esta... mis manos vierten en una tablilla de madera un poco de pintura viscosa, esta teniendo un tenue color azul; aquél lienzo espera que estas ideas la complementen formando así un concepto. 
El cielo requiere uniformidad, el sol su propio espacio, las nubes su consistencia, ¿casas? ¿personas?, y estas...¿sonríen o lloran? ... existente perspectiva, viento, luz, reflejos... mis manos toman control y continúan absorbidas por una inercia total.


... Un ser más de tantos millones de seres registrados en esta ilustre esfera. Una más que solo se encuentra pintando un utópico paisaje, una más que tiene los sentidos en el cuerpo y los pensamientos en el aire; imaginando el día en que esa sombra tome cada uno de ellos y los coloque en orden. Invocando el deseo ferviente de una pasión esperada.

Sombra, que levantando una ligera ola de viento, estremeces el cuerpo de tu amada.
Sombra, que al percibir aquella presencia fusionas tu estado inerte, en sentidos y sentimientos. 
Cuerpo, encapsulado en aquél aroma particular de ella, rodeas con tus brazos su esencia, acercas tus manos para tocar su vientre.
Frágil ante su suave piel, acaricias su cuello con tus labios llevando en ellos susurros que solo ella entiende.
Tomas entre tus manos sus delicados y torneados pechos, mientras sus corazones comienzan a unirse, palpitan más fuerte pero aun con cordura. 
Giras lentamente su cuerpo para encontrarte con sus expresivos ojos. 
Tira todo lo que tiene en manos para corresponder ante la situación, entrelaza sus dedos detrás de tu cuello.
Juega con tus labios dando suaves mordidas, mientras tu recorres con deleite cada espacio habido y por haber.
Las manecillas del reloj parecen llevar un ritmo coordinado con sus corazones, que se han tornado desenfrenados.
Cuando ambos pierden órbita, pierden estado, pierden noción...  sus agitados respiros crean armonía y sus cuerpos colapsan deteniendo el tiempo.

Pronto esto no será algo más que un sueño para ella, que tomará sentido y realidad cuando esa sombra llegue... cuando esa sombra sea la indicada.