sábado, 9 de julio de 2011

Extrañar y no saber qué hacer...

Extrañar es algo tan pesado, es guardar una carga sobre tus hombros que trae dolor constante a cada parte de tu ser, activar los cinco sentidos que fueron usados para hacer de las circunstancias una memoria que pasa a ser recuerdo, suelen ser videos o fotografías mentales que cobran vida continuamente y no siempre son recuerdos excelentes, muchas veces son instrumentos de tortura.
Pero entonces qué hacer con ellos, como desaparecerlos o simplemente no tomarles tanta importancia...?

Yo extraño que me escribas, extraño ser tu inspiración.
Extraño que me digas cosas bonitas, ser tu chispa en el día
los mensajes que me conquistaban y hacían de mi día...un día especial,
y qué de aquellos días en los que me pedías ser tuya y dar todo por ti,
hasta las mordidas en los labios, suaves y al mismo tiempo provocativas,
tus abrazos que demostraban no quererme soltar,
las platicas que solíamos tener de madrugada,
compartir música hasta atascarnos de videos,
decirnos cosas graciosas y al mismo tiempo cautivadoras,
dedicarnos canciones...

Veo tan lejana la estrella que antes parecía tan resplandeciente, veo que el cielo está nublado y tu mirada no está puesta en mi, te aterran las circunstancias y no has pensado que juntos podemos ser más grandes que los problemas, voltea de nuevo a verme, toma mis manos de nuevo...tengo tanto miedo de perderte.

Me pregunto en qué lugar estás, donde te encuentras disperso, a donde puedo correr por ti y traerte de vuelta, arriesgar a que me extrañes...cuando puedo acabar en el olvido y si te busco más, saldrás corriendo... Efectivamente: YA NO SÉ QUÉ HACER.

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