viernes, 8 de julio de 2011

Hoy no te estoy vendiendo un sueño, te estoy compartiendo mi tristeza...

Dios me ha mandado mucho...quizá algo que no puedo manejar, pero es mi alma la que está impaciente, la que manda gritos de ayuda.
Aprisionar un sentimiento, reprimir el dolor, colapsar la valentía y mirar al suelo, son comportamientos evasivos y al mismo tiempo inevitables.
Destrucción es la palabra que me llama, ojalá tuviera más fuerzas, quizá no sea tan tarde...pero sentirse muerto es signo de que todo ha acabado...esa, es la cruda verdad.
La tarde más despejada, el clima más confortable, la lluvia más fresca, el sol más acogedor, ninguno puede llegar al fondo de mi corazón para consolarlo, es una lastima que no sea fácil endurecer la nobleza, ser frío ante un dolor ajeno y propio cuando toda tu vida te has preocupado.
Pero la vida no es un dulce de cajeta que te sepa a gloria todo el tiempo, es una mezcla de todo, absolutamente todo...
Si ves a un niño pasar la calle solo, observas su vestimenta, ropa de marca, zapatos limpios, un juguete en manos de la película más cotizada del momento, celular y si no es que hasta un aparato reproductor en el bolsillo... pero al final una mirada triste, una mirada perdida y abandonada. Caminas un poco más y encuentras a otro niño que aparentemente tiene la misma edad, zapatos rotos, ropa vieja, sucia y desgarrada, con un juguete de madera dañado por el uso y casi despintado por completo, aquí la única diferencia es su mirada, no está perdida entre un materialismo infinito y un amor inalcanzable, al contrario, se le ve correr, reír, jugar...valorando la infancia en sus pequeñas posibilidades.
Entonces mi pregunta es, ¿La felicidad radica en lo que tenemos o en el como nos educaron?
¿Si somos lo que hoy somos por lo que tenemos en el interior, o por lo que tenemos en el exterior?
Así tenga la casa más grande, el jardín con alberca más hermoso, el coche con chofer que toda persona envidia, etc, etc... odiaría estár sola, con una sensación de vacío, sin el calor de un hogar. No es lo que la vida pueda darnos materialmente, es la familia, los amigos, los hermanos, los principios, los valores, las sonrisas, el apoyo en momentos díficiles.
Y es en este final que me doy cuenta que es tan díficil ser fría...

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